viernes, 4 de enero de 2008

Sólo quería sexo


Mi vida estaba vacía. Ya sé que suena duro decir esto. Pero así era. Mi vida estaba vacía.

Y no es que me gustara vivir de esa manera. Es más, no había sido yo quien había elegido que las cosas salieran así. Pero así era como había salido todo. Así era mi vida.

Tampoco os creáis que pensé en quitarme de enmedio por ello, en tirarme por una ventana o algo así. No, de eso nada.

Pero sí es verdad que tome una decisión: a partir de entonces, sólo quería sexo.

Y así empecé a dejar de pensar en otras cosas, de hacer proyectos de futuro, de preocuparme por otra cosa que no fuera FOLLAR.

Y follar, follé. Ya lo creo que follé. Fueron pasando por mis brazos (por mi pene, debería decir) todo tipo de hembras. No le dí más importancia al físico que la justa para no tener un indeseable gatillazo. Así que me valía casi cualquier tía.

Follé con africanas, con chinas, con alemanas, con nórdicas, con árabes, con gitanas, con gordas, con delgadas, con bajitas (incluso alguna enana), con larguiruchas, con ciegas, con sordas y con mudas... follé con todas ellas.

Y cuando finalmente pasó un tiempo, llegué a una maldita conclusión.

Me gustaba tanto follar, que decidí no volver a plantearme ninguna otra relación con el sexo femenino que no fuera FOLLAR.

Y en eso estamos.

(Relato cedido por H.P. Lovesmall)