
Cierro los ojos y la imagen, primero algo difusa, después más nítida y al poco perfectamente reconocible de su delgado cuerpecillo se muestra ante mí.
Lleva la ropa muy ajustada, como de costumbre. Una ligera camiseta de tirantes adherida, literalmente, a su fino torso. Los pequeños pechos perfectamente cincelados y el sujetador dándoles la forma ideal. Sus diminutos pezones me apuntan con descaro, aunque con un rubor evidente.
La esbelta cintura, desnuda, el piercing del ombligo, provocativo. Las caderas estrechas, y el erótico pubis, amenazante.
Los vaqueros son de cintura baja, tan de moda, pero, podrían ser más sexys?
Ella se aparta el pelo de la cara, y sonríe inocentemente al mirarme (eso quiero pensar yo... pero hay algo de inocencia en ella?). Lo que si que distingo es un mucho de perversión en sus ojos, si uno se detiene a mirarlos. Pero entonces se está perdido.
Estoy atado fuertemente con pañuelos de seda al cabezal de forja, así que tan solo puedo MIRAR.
Y ella se dispone a disfrutar... viéndome SUFRIR.
Así que se acerca hasta los pies de la cama y me recorre con su (ya definitivamente) pérfida mirada de arriba a.... bajo. Deteniéndose en el abultamiento de mi entrepierna bajo la sábana, que me cubre hasta la cintura.
Cuando vuelvo a levantar la vista está jugando con los bajos de su camiseta. Dibuja una danza mágica mostrando cada vez algo más de su morena piel. La transparencia de sus costillas, la parte baja del sujetador. Sus manos parecen moverse solas al son de una música inaudible y maravillosa.
Con sensualidad exasperante se acarícia el liso estómago, juguetea con su erótico ombligo. Contornea con sus delgados dedos su adolescentes pechos.
Al mismo tiempo me doy cuenta de que sus caderas llevan moviéndose con un ritmo cálido y lento todo el rato.
De pronto gira despacio en redondo y me ofrece la espectacular visión de su trasero. el culo PERFECTO. Los vaqueros parecen desvanecerse de tan adheridos a su piel que están. Siento como si pudiera ver a través de ellos. Pueden apreciarse cada una de las curvas de sus nalgas, los hoyuelos del final de su espalda parecen hablarme provocativos.
Sus manos recorren ahora las sublimes formas de sus nalgas. Ella es PERFECTA. Sus movimientos, los más sensuales y eróticos que haya contemplado JAMÁS. Su aroma, su perfume natural, desata la locura en mi aturdida mente.
Siento que mi sexo va a estallar. Cierro los ojos, mareado ante tanto placer contenido.
Podría eyacular aún con los ojos cerrados, recordando las formas de su cuerpo, sus movimientos.
Abro los ojos de nuevo... ella no está.
Nunca ha estado.
Ha sido tan solo una FANTASÍA.
Se repite una y otra vez.
Ella...
(Relato cedido por H.P. Lovesmall)

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