miércoles, 24 de octubre de 2007

Sweet Dreams

Como cada noche, al cerrar los ojos, la fantasía se repite una y otra vez, imposible, impasible.
Estoy flotando cerca del techo, fuera de mi cuerpo, observando... solo que lo que contemplo no es mi delgado cuerpo, ni mi pijama desgastado por el uso. Lo que mis ojos incorpóreos y alucinados observan es el fragil, sensual cuerpecillo de una muchacha desnuda. Está de espaldas, mostrando sus nalgas redondeadas, con las piernas ligéramente separadas, como invitándome a bucear en sus secretos...

La sola visión de su piel desnuda, de sus curvas femeninas, provoca en mí un estallido de deseo sexual. Y mi azoramiento es mayor aún cuando me descubro intentando descender de mi posición privilegiada para tratar de acceder a ella... a la muchacha.

Mi excitación crece cuanto más dificil me resulta el descenso hacia ese sueño prohibido, imposible, impasible. Siento la necesidad irrefrenable de poseerla, de acariciar cada centímetro de su piel, de besar cada rincón, cada pliegue de su sensual figura.

Entonces, también como cada noche, vuelve a ocurrir. Me doy la vuelta en la cama con la extraña sensación de sentirme observada, y descubro la figura de un delgado muchacho flotando cerca del techo contemplándome extasiado.


(Relato cedido por H.P. Lovesmall)


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